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¿Amas demasiado?

Cuando la Codependencia es el modo de relacionarnos.  

(Parte 1) 

“Co: Con o necesario. Dependencia/Adicción: Esclavitud. Codependencia: Es lo necesario para que la relación funcione.” (Sainz, 2007: 31). Quizá valdría la pena hacer mención acerca de lo importante que es el hecho de que el concepto (y más que el concepto, los signos y “síntomas” asociados a la Codependencia, están social y culturalmente aceptados, ya que inconscientemente lo asociamos al ser romántico, al amor y la relación de pareja. 

Subby, dice que se trata de “una conducta emocional, psicológica y conductual que se desarrolla como resultado de una exposición prolongada del individuo a, y a la práctica de, una serie de reglas opresivas (citado por Sainz, 2007: 31)”.  

Retomando esta asociación Codependencia-Pareja, he de confesar que me sacudió enormemente descubrir hace algunos años las ideas de Fromm (1959), respecto del amor y la pareja. Y es que desde el mismo cuestionamiento de si el amor es un arte o una experiencia placentera azarosa, yo concluía que se trataba de la segunda opción. Ahora reconozco cuáles son mis verdaderos motivos para encontrar pareja y a darme cuenta de cómo he caído en esta falsa expectativa que muchos nos hacemos, y que creo, está determinada desde hace mucho tiempo por el romanticismo y otras formas de pensamiento, en la que obviamente se basan muchas de las películas y canciones de amor y desamor de nuestro tiempo. A lo largo de muchos años de vida, busqué incesantemente lograr tener lo necesario para que me amaran, es decir, poder ser digno del amor de alguien (Fromm, 1959). Esa fue una problemática que ocupó gran parte de mis emociones, pensamientos y acciones durante casi 30 años, pues siempre traté de verme y sentirme atractivo para las mujeres, cosa que muchas veces no conseguí y esto me dejó frustrado en más de una ocasión. 

Muchas veces fantaseé que me pasara lo mismo que a ‘Roberto’: que me llamara una chica como ‘Verónica’ y me propusiera salir, así, como de la nada, sólo porque alguien le había hablado bien de mí y le interesaba conocerme (Bucay, 2006). Esperar…Quizá por eso me sorprendió tanto que mi terapeuta me confrontara tan directamente con el tema de pareja: “Y más o menos, ¿por dónde has buscado? -me preguntó Rubén… y continuó: o ¿estás esperando a que alguien aparezca en tu puerta y te diga ‘quieres ser mi novio’, sólo porque crees que así lo mereces? Báñate, arréglate y sal a buscar a esa persona que quieres, y deja de esperar” –concluyó. Aquí cabe decir que en mi vida, varias de mis relaciones de pareja iniciaron de manera fortuita, “sin que yo buscara propiamente iniciar una relación…” (¡sí, cómo no! dice mi inconsciente). 

Cuando empecé a escuchar este término de codependencia, no me despertaba gran interés, pues me creía ajeno a eso, por lo que no hice el mínimo movimiento para darme la oportunidad de autoevaluarme y saber qué tan dependiente puedo llegar a ser con mi pareja en turno. Realmente fui un obsesionado con la persona que fuera mi pareja en ese momento: por controlar su conducta, depositaba mi necesidad de ser feliz en ella y la responsabilizaba cuando me sentía infeliz, creía tener muy claro cómo se sentía, que pensaba y lo que ella necesitaba para ser feliz. Ahora me doy cuenta que era codependiente (Sainz, 2007).   

Movido por lo que empezaba a darme cuenta en mí, hace tiempo respondí un cuestionario a través de un portal de internet y lo que obtuve de parte de este sitio fue la siguiente recomendación: “…su conducta está en la zona de precaución.  Seria de utilidad que obtuviera más información acerca de la codependencia, la adicción; así como comenzar a trabajar en estas conductas. También seria de utilidad la asistencia a grupos de autoayuda tales como codependientes anónimos, o familias anónimas… (Alvarado, 2011)”. 

 

Sin embargo, hice algo más que eso, aunque eso ya será parte de lo que les reseñaré en el siguiente capítulo. 

Psic. Marco A. Fuentes Hernández 

Máster en Psicoterapia Guestalt.  / Especialista en Adicciones. 

 

  • Alvarado, S.J. Autodiagnóstico para la codependencia. Recuperado el 19 de diciembre de 2011. Disponible en línea: http://www.adicciones.org/diagnostico/formularios/dx-codependencia.html 
  • Bucay, J., (2006). Amarse con los ojos abiertos. Buenos Aires: Del Nuevo Extremo. 
  • Fromm, E. (1959). El arte de amar. Barcelona: Paidós. 
  • Sainz, B. (2007). Libérate de ser redentora. Mirada: Revista jesuita de espiritualidad y desarrollo humano, 22 (6), 30-37.