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MODELO ABEDUL

Consideramos que la adicción es un trastorno, y como tal, produce serias afectaciones en la vida de la persona que consume sustancias y en los que la rodean, sin embargo, ya no es suficiente atender la adicción como un fenómeno de salud aislado. El mundo de las adicciones es muy complejo y cada caso es único. Nuestra metodología se basa en detectar la génesis del problema, centrarnos en lo que cada persona necesita poner en práctica de forma inmediata. Nuestro objetivo es lograr la recuperación total y prolongada en el tiempo de nuestros alumnos y darles herramientas prácticas para lograr una vida normal. Está comprobado científicamente que un alto porcentaje de las personas que consumen sustancias y muestran conductas adictivas presentan algún otro trastorno subyacente.

Esto es, que cabe la posibilidad de que nunca hayan sido diagnosticados previamente con algún trastorno, ya sea de orden físico, mental o psicológico; y que esta condición en muchas ocasiones origine o facilite la prevalencia en el consumo de sustancias; dicho de otra manera, omitir un diagnóstico profundo que revele la verdadera complejidad de una vida sin consumo es tan peligroso como no hacer absolutamente nada por la persona que padece las consecuencias del consumo, esta falta de visión en los tratamientos convencionales condena a tener una recuperación parcial o peor aún, una recuperación casi imposible. A este fenómeno se le denomina trastorno dual, la existencia de dos o más trastornos que afectan la vida de las personas desde diferentes ámbitos.

Cuando una persona ingresa a Abedul se convierte en alumno, y es evaluado por médicos, psicólogos y terapeutas. Todos ellos especializados en adicciones, quienes determinarán el tratamiento más adecuado, en el que consideran todos los parámetros. A partir de la evaluación, se realiza un plan de tratamiento personalizado tomando en cuenta cada aspecto de la vida del alumno.

Tenemos como ejemplo la persona que asiste a tratamiento por consumo de sustancias, y que aún con mucha disposición para recibir ayuda, la persona presenta reincidencias, falta de apego a las recomendaciones e incluso en ocasiones, sigue al pie de la letra las indicaciones de los profesionales que lo atendieron, e incluso así, presenta avance pobre o nulo, manifestado en la falta de motivación y una continuidad en la sensación de malestar permanente, es posible alcanzar un estado de abstinencia completo, sin embargo, la persona no es totalmente plena en su vida, porque le cuesta trabajo adaptarse a una vida nueva, y entonces nos preguntamos: ¿Qué hace falta?, ¿Qué salió mal?.

Posteriormente se descubre con frecuencia la presencia de un TDAH (trastorno por déficit de atención con hiperactividad) una condición que por sí solo hace complicada la adaptación desde temprana edad, proveyendo de estrés, ansiedad, conducta criticable y problemas con las figuras de autoridad, y que bien pudo haber estado presente desde la infancia y que al no haber sido detectada, y tratada adecuadamente, pudo haber sido una de las causas por las cuales las personas buscan consumir alguna sustancia que pueda equilibrar de forma inconsciente las necesidades más básicas, este es un ejemplo de trastorno dual, haciendo el proceso de recuperación mucho más amplio que solo el dejar de consumir.